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Original:
Espléndido recital del pianista serbio Pavle Krstič en CHOPINIANA 2026
Martha CORA ELISEHT


(Fotos: producción propia)
Con motivo de su 25° aniversario, el Festival CHOPINIANA 2026 es una auténtica constelación de nuevas estrellas que presentan un común denominador: hasta el momento, todos los pianistas que se presentaron son muy jóvenes, virtuosos y están realizando carreras internacionales de alto nivel. Por otra parte, el hecho de que los conciertos se lleven a cabo en diferentes sedes no solamente le otorga brillo y prestigio, sino que, además, permite apreciar mejor a los intérpretes. El pasado jueves 24 del corriente le tocó el turno al pianista serbio Pavle Krstič, quien se presentó dentro del marco del mencionado festival en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura con el auspicio de la Embajada de dicho país para interpretar el siguiente programa:
El imponente marco del Salón Dorado brindó el ámbito oportuno para la presentación de este joven músico, nacido en 1998 y que cuenta con una extensa trayectoria. A los 17 años interpretó los dos conciertos para piano y orquesta de Chopin en la Sala Kolarac de Belgrado tras haber completado sus estudios de Bachelor, Master y Postgrado en piano en la Universidad Mozarteum de Salzburgo bajo la tutela de Pavel Gililov. Actualmente se desempeña como Profesor Titular en el Departamento de Musicología de dicha casa de altos estudios, donde se encuentra realizando un doctorado en la especialidad. Con tan sólo 26 años ha obtenido más de 40 premios en los más importantes concursos internacionales de piano en Europa, lo que habla de un intérprete de cualidades excepcionales. Hubo numerosos representantes del cuerpo diplomático presentes en el presente recital de países tan diferentes como Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia, Turquía, Rusia, Bielorrusia, Irlanda, España, Emiratos Árabes, Argelia, República Checa, Honduras, México, República Dominicana y Kuwait. La presentación del artista estuvo a cargo del embajador de Serbia y de la presidente de la entidad -Martha Noguera-, quien lo definió como “un verdadero fenómeno del piano”. El intérprete cautivó al numeroso público que se dio cita en la Casa de la Cultura desde los primeros compases de la Barcarola en Fa sostenido mayor, Op.60 de Chopin con un estilo sutil, fino y delicado más un sonido prístino para brindar una gran versión de esta célebre pieza, compuesta en 1845 y publicadas en Leipzig en 1846 como un allegretto en 12/8 que remeda el ritmo de las góndolas venecianas en un tono radicalmente romántico y ligeramente nostálgico.
Seguidamente, Krstič brindó una versión integral de una de las obras más difíciles del repertorio, considerada un auténtico tratado de técnica pianística: los Seis Momentos musicales, op.16 de Rachmaninov, compuestos en 1896 como parte de una serie, pero que muy a menudo se representan como piezas individuales en los programas de conciertos y recitales. La serie está compuesta por los siguientes números:
El pianista ofreció una versión excepcional de tan difícil obra, descollando por su pulsación, digitación, empleo del pedal y excelentes matices. Una auténtica demostración de virtuosismo. Luego de una breve pausa, Pavle Krstič ofreció una obra que no forma parte del repertorio habitual: Los arrieros frente al Cristo de Llivia, el n°4 de los Cinco estudios pintorescos compuestos por Déodat De Severac entre 1908 y 1911, que forma parte de la suite Cerdaña – obra más emblemática de este compositor francés, que alude a dicha región de los Pirineos Orientales-. Consta de dos temas de carácter impresionista: uno, de carácter dramático, que refleja la marcha de una procesión, mientras que el segundo, mucho más lírico, muestra la adoración de los arrieros por Cristo. Reúne muchos elementos del impresionismo francés en materia de arabescos, glissandi y otros recursos de técnica pianística, ya que De Severac fue discípulo de Vincent D’Indy en París. Una versión bellísima, que permitió el lucimiento del intérprete para culminar el recital con una monumental transcripción de Agosti de El Pájaro de Fuego de Stravinsky, donde Pavle Krstič inició a partir de loss tres últimos números de la suite: la Danza infernal contra Katschei, Berceuse y Apoteosis final. Una auténtica orquesta sinfónica llevada al piano para culminar una actuación memorable. No podía faltar un bis: el Preludio n°15, Op.3 de Chopin, cuya interpretación fue sumamente delicada y precisa. Punto final para un recital que tuvo todos los ingredientes necesarios para una velada digna de los grandes escenarios europeos. La presente edición de CHOPINIANA hizo posible este auténtico lujo.
— Martha Cora Eliseht, Cultura en paralelo (September 25, 2026)
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